El nuevo paradigma que está por venir

El nuevo paradigma que está por venir

Las nuevas tecnologías traen cambios importantes en todos los sentidos de la vida de la humanidad. Concretamente la inteligencia artificial (IA), va a cambiar el propio sentido del concepto de “ser humano” e incluso el del trabajo, que siempre ha estado tan vinculado a nosotros.

La episteme es un término reformulado por Michel Focault en siglo XX y consiste en el conocimiento vinculado a “una verdad” temporal, impuesta por el poder propio de la época en la que se genera. Por tanto, las personas que se encuentran fuera de este marco temporal de conocimiento, tendrán serias dificultades para entenderlo o concebirlo.

El concepto de humanidad que se tenía en la visión teocéntrica del mundo durante la gran parte de la Edad Media, en la que todo giraba en torno a Dios, era totalmente diferente al antropocentrismo surgido a partir del humanismo renacentista del siglo XV. En el primer caso, el hombre es una herramienta para la gloria de Dios que es la medida de todo en el universo, pero a partir del humanismo el hombre va a ser el centro del todo y va a ser a partir de él desde el que va a clasificar, medir y evaluar el universo. Desde entonces todos los fenómenos y elementos que aparecen y dejan de aparecer guardan relación con nosotros.

Pongámonos en la tesitura de la existencia de una raza alienígena. Si esta raza se hubiera manifestado ante nosotros en la Edad Media, hubiéramos relacionado su existencia con algún designio divino, los hubiéramos incluido en la categoría de ángeles o demonios. Actualmente, el mismo hecho sería interpretado por y para nosotros. ¿Qué beneficios aportaría la llegada de estos vecinos estelares a la tierra? ¿Qué amenaza supondría para nosotros? ¿Se parecerían a nosotros? ¿Podríamos aprovecharnos de ellos o establecer relaciones de paz? Siendo nosotros la cúspide de la pirámide intelectual, ¿repetirán nuestro comportamiento y nos someterán en caso de contar con una tecnología superior?

Con el concepto de “trabajo” pasa algo parecido. El trabajo ha pasado de ser “el castigo de Dios al hombre por el pecado original”, a “una forma de honrar a Dios “, y actualmente el trabajo se vincula teóricamente con términos como “pasión o vocación”.

Actualmente, vemos como muchas actividades legales humanas remuneradas cuesta que sean considerada como trabajo, creador de contenidos en YouTube, Social media manager, influencer, etc. Y ni que decir de los debates éticos y morales surgidos con respecto a la consideración de un clon como ser humano o no. La episteme está cambiando, pero como ya ha pasado a lo largo de la historia, nos estamos resistiendo a la evidencia, dos conceptos que para nosotros llevan siendo fundamentales hace ya unos cuantos siglos, y que empiezan su declive. La humanidad ya no es solo la inteligencia superior, cuatro extremidades y un cerebro, un clon también puede tener cuatro extremidades, y la inteligencia, tal y como la medimos actualmente, es muy superada por un ordenador.

Con el trabajo pasa más de lo mismo, no solo debe estar en sintonía con unos valores de las personas, sino que además debe existir una motivación continua, con incentivos que van mucho más allá de la mera retribución económica, todo apunta a que el nuevo concepto de trabajo no va a estar vinculado a un lugar concreto, sino más bien a unos objetivos a cumplir. Hasta ahora el desafío del mundo laboral consiste en que las personas mediante una serie de pasos formativos, (bachillerato, grados, cursos, masters, etc.) se intenten amoldar a lo que ofrece el mercado laboral, ¿pero y si en el futuro la personas se forman para ellos mismos mediante sus talentos naturales genera riqueza? ¿Quién sabe? No pasarán muchos años antes de que veamos la nueva episteme del trabajo.

Las ideas cambian según la época de las personas que las elaboran, así que cabe preguntarse si vamos a participar en esos cambios que eventualmente terminaran imponiéndose, o si por el contrario nos quedaremos observando como meros espectadores viendo como el mundo sigue su curso mientras nos aferramos a la nostalgia del pasado, de cuando la humanidad y el trabajo nos definían como personas.

El paso del tiempo

El paso del tiempo

Es curioso cómo, en el momento en el que nos encontramos, nuestro sentido del tiempo se ha visto tan trastocado debido al confinamiento al que se ve sometida toda la población.

La humanidad ha ideado todo tipo de herramientas que le permitan sentir que tiene todo bajo control. Es por ello que lo más común para corroborar el transcurso del tiempo sea el uso del reloj. Pero en estos momentos, ¿es realmente tan fiable el reloj? Y, si es así ¿porque parece que el tiempo pasa tan despacio? ¿Y si el reloj no es más que otra de las ilusiones inventadas por la humanidad para aparentar control sobre algo tan intangible como el tiempo?

El tiempo es mucho más que un número, el tiempo se debe vivir y sentir para poder experimentar su paso. Nuestra percepción del tiempo es muy subjetiva y mantiene una relación estrecha con la situación emocional que ahora soportamos. La mayoría de las personas hemos notado en algún momento de nuestras vidas cómo la celeridad del tiempo es un factor variable vinculado a nuestras emociones. En situaciones agradables, se nos pasa volando, cuando realizamos alguna actividad placentera o nueva, cuando nos encontramos motivados o cuando estamos hasta arriba de tareas. Pasa todo lo contrario con el tiempo cuando lo estamos pasando mal, cuando somos impacientes o en cualquier situación incómoda, como pueden ser estar en peligro o cuando nos aburrimos. También, mención especial a la lentitud del tiempo cuando le estamos prestando atención, es decir, cuando estamos pendientes del transcurso de los minutos, por ejemplo, al hacer deportes o acudir al gimnasio.

Las observaciones anteriores nos llevan a entender la importancia que tiene el cómo la valoración subjetiva que hacemos de la percepción del tiempo influye esto en nuestras vidas. Ramón Bayés (El reloj emocional; Barcelona: Alienta Ed. 2007), nos anima a examinar los elementos que influyen en esa percepción, dado que resulta importante para nuestra salud mental, ‘gestionar el tiempo interior, es decir, el que apreciamos subjetivamente, es algo muy importante para conseguir bienestar’. Estamos en constante guerra con el tiempo, unas veces deseando que vaya más deprisa y otras más lento. Lo que nos tenemos que plantear en estos casos es qué factores subjetivos nos motivan a tener una expectativa sobre cómo debería transcurrir el tiempo. Es decir, preguntarnos ¿cuáles son las emociones que nos llevan a pensar que el tiempo está pasando muy lento o muy rápido?, y una vez inidentificadas, centrarnos en estas porque es lo que poseemos, el tiempo nunca va a estar en nuestras manos. Así además ayudamos a controlar las alarmas emocionales del cerebro que nos pueden generar un estado de estrés que puede perjudicar gravemente a nuestra salud. Recordemos que el estrés libera hormonas como el cortisol y una de las consecuencias de esto es la depresión del sistema inmunológico, un sistema que hoy más que nunca nos conviene mantener todo lo saludable posible.

En el día Mundial de la Salud, #quedateencasa pero hazlo de manera saludable y activa

En el día Mundial de la Salud, #quedateencasa pero hazlo de manera saludable y activa

El 7 de abril es el día Mundial de la Salud. Resulta paradójico que este año lo vayamos a celebrar confinados debido a una pandemia mundial. Sin embargo, aunque #yomequedoencasa, la vida sigue y no podemos bajar la guardia en lo que a la salud se refiere.

Cada uno de nosotros asociamos el hecho de estar en casa con unos hábitos diferentes: unos a tranquilidad y descanso, otros a tareas domésticas, otros a familia. Sea cual sea tu situación, no hay excusas para hacerlo de una forma saludable y activa.

Pongámonos en situación con algunos datos procedentes del perfil sanitario de 2019 en España publicado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos):

  • España es el país de la UE con mayor esperanza de vida: 83,4 años en 2017, lo que supone 2,5 años por encima de la media de la UE. Los españoles hoy en día pueden esperar vivir unos 21,5 años más una vez alcanzada la edad de 65 años, 1,5 años más que la media de la UE. Este aumento de la esperanza de vida se produjo principalmente por una considerable reducción de las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, aunque la mortalidad por la enfermedad de Alzheimer se incrementó como consecuencia del aumento de la esperanza de vida.
  • España cuenta con unas de las tasas de mortalidad más bajas por causas evitables y tratables, lo que indica que las intervenciones de salud pública y asistencia sanitaria son, en algunos casos, eficaces. Sin embargo, aún queda mucho por hacer ya que las estimaciones sugieren que más de un tercio de las muertes en España pueden atribuirse a factores de riesgo asociado a hábitos de comportamiento, entre los que se incluyen el consumo de tabaco, una mala alimentación, el consumo de alcohol y la vida sedentaria (ver figura).
Figura: Porcentajes de muertes en España y en la UE atribuidos a factores de riesgo por comportamiento. Fuente: IHME (2018), Global Health Data Exchange (las estimaciones corresponden a 2017)
  • En el caso del tabaquismo, en 2005 se adoptó una ley antitabaco que se reforzó en 2010. La ley de 2010 fortalecía las normas relativas a la venta al por menor y a la publicidad de productos del tabaco; aumentaba la protección de los menores y de los no fumadores mediante la ampliación de las zonas sin humo a todos los lugares públicos; y promovía la aplicación de programas para dejar de fumar, especialmente en atención primaria. Al mismo tiempo, se incrementaron los impuestos sobre los cigarrillos, en un 3 % por paquete de cigarrillos en 2013 y en un 2,5 % más en 2017, junto con un 6,8 % de aumento en los impuestos sobre el tabaco para liar. Todas estas medidas han contribuido a que las tasas de tabaquismo hayan disminuido en los últimos quince años. Sin embargo, más de uno de cada cinco adultos españoles (22 %) seguía fumando a diario en 2017, lo que representa una proporción superior a la media de la UE (19 %).
  • En cuanto al sobrepeso y la obesidad, los datos son aún más alarmantes. En 2005, la Estrategia NAOS, gestionada por la Agencia española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, tuvo por objeto frenar el aumento de la obesidad en la población española. Ésta se reforzó mediante la Ley de seguridad alimentaria y nutrición adoptada en 2011, también con el objetivo de reducir el sobrepeso y la obesidad en los niños, prohibiendo en las escuelas los alimentos y bebidas con un alto contenido de ácidos grasos saturados, sal y azúcar, y, de forma más amplia, endureciendo la normativa sobre menús infantiles. Recientemente se ha trabajado para establecer un conjunto de indicadores que permitan evaluar el progreso en su aplicación y para la ejecución de actividades de promoción de la salud en materia de nutrición, actividad física y prevención de la obesidad (AECOSAN, 2019). En 2018, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social anunció nuevas medidas para reforzar la Estrategia NAOS y, entre ellas, una iniciativa sobre un nuevo etiquetado en la parte frontal de los paquetes utilizando el modelo Nutriscore. Mediante el uso de un código de colores fácil de entender (basado en un enfoque «semafórico»), esta iniciativa pretende ofrecer a los ciudadanos información más precisa sobre la calidad nutricional de los alimentos, si bien esta medida todavía no se ha aplicado. A comienzos de 2019, el Ministerio firmó también un acuerdo con casi cuatrocientas empresas alimentarias que se comprometieron a reducir el contenido de ácidos grasos saturados, sal y azúcares añadidos en sus productos. Sin embargo, los efectos hasta ahora parecen modestos. De hecho, la tasa de obesidad ha aumentado entre los adultos, lo que puede entorpecer los avances en la reducción de la mortalidad cardiovascular y otras causas de muerte relacionadas con ella: uno de cada seis españoles sufría obesidad en 2017 (17%), un incremento con respecto a la cifra de uno de cada ocho en 2001, también por encima de la media de la UE (15 %). Este aumento está relacionado con la escasa actividad física entre los adultos, así como con hábitos nutricionales poco sanos: únicamente alrededor del 35 % de los adultos afirmaba comer al menos una verdura al día. Lo misma situación nos encontramos en la población infanto-juvenil. Según el estudio PASOS (2019) un 14,2 % de la población infanto-juvenil padece sobrepeso y obesidad medida según el IMC y un 24,5 % presenta obesidad abdominal. La prevalencia de obesidad infantil ha crecido en las dos últimas décadas: un 1,6 % según IMC y un 8,3 % según obesidad abdominal.

No podemos hacer caso omiso a los datos. Un estilo de vida saludable y activo contribuye a que nuestra esperanza de vida sea de calidad. Algunas recomendaciones básicas:

  1. Muévete, lleva una vida activa: sube por las escaleras, ve a trabajar andando o en bici siempre que sea posible, elige juegos que impliquen movimiento para hacer con tus hijos, baila, etc.
  2. Come tranquilo: sigue tu sensación de saciedad y no tus emociones (evita comer por aburrimiento, ansiedad, etc.). Limita los ultraprocesados (puedes leer más al respecto en el post Realfooding, ¿una moda pasajera o ha llegado para quedarse?). Incluye frutas y verduras en todas tus ingestas. Dale prioridad a los hidratos de carbono integrales frente a los refinados. Varía los alimentos cada día. Come tranquilo y si puede ser, en compañía.
  3. Hidrátate de forma regular durante todo el día.
  4. Haz ejercicio diariamente: dedícale al menos 30 minutos al día a la actividad física que más te guste y varíala.
  5. Descansa y duerme entre 6 y 8 horas diarias.
  6. Dedícale tiempo a actividades que te gusten: leer, caminar, escribir, bailar, pintar, la fotografía, el cine, meditar, hablar con alguien que te inspire, etc.

Mantener unos hábitos de vida saludables debería ser un lema siempre presente en nuestras vidas, pero se convierte en esencial en situaciones difíciles como la que estamos viviendo. Es en estos momentos cuando iniciativas como #AlimentActivos de FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas) cobran una especial relevancia. Se trata de una web en la que nos dan trucos e ideas, nos plantean retos y nos facilitan datos e información científica para llevar un estilo de vida saludable y activo.

No olvides que, a través de las redes sociales puedes seguir multitud de perfiles que nos inspiran en materia de alimentación y cocina saludable, ejercicio físico en casa, cómo mantener una buena salud mental, así como mantenernos positivos y relajados.

En CARTIF, #nosquedamosencasa practicando #salud.

16 Octubre, Día Mundial de la Alimentación: #HambreCero

16 Octubre, Día Mundial de la Alimentación: #HambreCero

#HambreCero es el lema del Día Mundial de la Alimentación que se celebra el 16 de octubre liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a nivel mundial. El #HambreCero también forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lograr el #HambreCero no se trata solo de alimentar a las personas que padecen hambre, sino también de hacerlo de una manera saludable y sostenible. La seguridad alimentaria en nuestro tiempo no es solo una cuestión de cantidad, sino también de calidad. Las dietas poco saludables se han convertido en el primer factor de riesgo de enfermedad y muerte en todo el mundo y es por eso que necesitamos llegar a toda la población con una variedad suficiente de alimentos seguros, nutritivos y asequibles, cuidando la salud del planeta del que todos dependemos. El Día Mundial de la Alimentación nos pide que actuemos en todos los sectores para alcanzar el #HambreCero, 100% nutrición.

Pero, ¿qué es una dieta sana y sostenible? La propia FAO determina que una dieta saludable es aquella que proporciona las necesidades nutricionales para mantener una vida activa y reducir el riesgo de contraer enfermedades mediante el consumo de alimentos inocuos, nutritivos y diversos. Y una dieta sostenible respalda soluciones arraigadas para la producción de alimentos con un bajo nivel de emisiones de gases de efecto invernadero y un uso moderado de recursos naturales como el suelo y el agua, al tiempo que aumenta la diversidad alimentaria para el futuro.


¿Cuál es la situación actual?

El alto consumo de platos ricos en azúcares, almidones refinados, grasas y sal se han convertido en la base de la alimentación de los países desarrollados, limitando el consumo de platos tradicionales elaborados con verduras, legumbres, cereales integrales, etc. Cocinamos menos, nos movemos menos y consumimos platos más preparados. El resultado es que estamos desnutridos. ¿Lo encuentra alarmante? ¿No crees que es por tanto? Veamos algunas cifras:

  • Actualmente, ya hay más personas con obesidad y sobrepeso en el mundo que las que tienen hambre: casi 800 millones de personas (672 adultos y 124 niños) en el mundo padecen obesidad y otros 40 millones de niños tienen sobrepeso. Sin embargo, se estima que hay alrededor de 820 millones de personas que padecen hambre (aproximadamente una de cada nueve).
  • Las dietas poco saludables junto con los estilos de vida sedentarios han superado al tabaquismo como el principal factor de riesgo de discapacidad y muerte en el mundo.
  • Aproximadamente 2.000 millones de euros se gastan cada año para tratar problemas de salud relacionados con la obesidad.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega la FAO en relación con el hambre y la malnutrición pero no son las únicas. Nuestra forma de alimentarnos también está teniendo consecuencias ambientales:

  • El daño ambiental causado por el sistema alimentario podría aumentar del 50 al 90%, debido al mayor consumo de alimentos procesados, carnes y otros productos de origen animal en los países de ingresos bajos y medios.
  • De unas 6.000 especies de plantas cultivadas para la alimentación a lo largo de la historia de la humanidad, hoy solo tres especies (trigo, maíz y arroz) suministran casi el 50 por ciento de nuestras calorías diarias. Necesitamos consumir una amplia variedad de alimentos nutritivos.
  • El cambio climático amenaza con reducir tanto la calidad como la cantidad de cultivos, reduciendo los cultivos. El aumento de las temperaturas también está agravando la escasez de agua, cambiando la relación entre plagas, plantas y patógenos y reduciendo los recursos marinos.
  • El sistema alimentario actual, que incluye la agricultura, la ganadería, el procesamiento, el envasado y el transporte, es responsable del 37% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas anualmente, y las pérdidas y el desperdicio de alimentos también colabora con el 8-10% del total. suma. Belén Blanco nos cuenta con más detalle en el post «Dime lo que comes … y te diré si es bueno para el planeta».

Por todo esto, porque son realidades, todos juntos debemos concienciar sobre el problema del hambre, la desnutrición, el desperdicio de alimentos, el cambio climático, etc. La FAO hace un llamado a todas las personas a involucrarse en la implementación de alguna medida para lograr el #HambreCero.

¿Quiénes son los actores involucrados en este cambio que se está produciendo? La respuesta es todo. Modificar la forma de producir, suministrar y consumir alimentos. La participación de la industria en la limitación de grasas saturadas y trans, azúcares añadidos y sal. Eliminar la publicidad y promoción en alimentos poco saludables y especialmente aquellos dirigidos a niños y adolescentes. Implementar programas educativos sobre nutrición y salud. Son necesarias acciones de todos los niveles.

Y yo, como consumidor, ¿qué puedo hacer? Como consumidor, como ciudadano, como ser humano en este planeta, puede hacerlo. Piensa en cómo consumes, cómo comes y actúas por tu cuenta, a nivel individual y con las personas que te rodean. Aquí tienes una serie de medidas que pueden guiarte:

El Día Mundial de la Alimentación no es el único foro en el que se esfuerza por mejorar la seguridad alimentaria, pero la FAO también participa con la OMS y otras agencias en la implementación del Decenio de las Naciones Unidas para la Acción Nutricional (2016-2025). Su objetivo es fortalecer la acción conjunta para reducir el hambre y mejorar la nutrición en todo el mundo y ayudar a todos los países en sus compromisos específicos. El informe SOFI se publica anualmente para proporcionar información sobre los avances realizados para erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición. El último fue publicado el 15 de julio de 2019.

En el Día Mundial de la Alimentación, la FAO lanza un mensaje contundente: podemos acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición para convertirnos en la generación #HambreCero. Pero esto supondrá la acción conjunta de todos, desde el compromiso de cada uno de nosotros en el cambio en la forma en que nos alimentamos, hasta la cooperación entre países para una transferencia eficiente de tecnología, por ejemplo, a través de la correcta toma de decisiones de gobiernos o por la participación de empresas privadas y medios de comunicación.

Trump, Google y Huawei, ¿guerra comercial o guerra tecnológica?

Trump, Google y Huawei, ¿guerra comercial o guerra tecnológica?

El final de Juego de Tronos nos ha dejado a muchos un vacío existencial y un duelo sin precedentes. Precisamente cuando entrábamos en la fase de aceptación, una nueva serie de los creadores de ‘El muro’, ‘Tensión con Corea del Norte’ y ‘La crisis de Venezuela’ llega a nuestras pantallas: ‘Game of Trump’.

El reciente veto de la administración Trump, la suspensión inmediata impuesta a la compañía Huawei y las reacciones de las compañías Google (EEUU), ARM (UK), Vodafone (UK) Panasonic (Japón) y Toshiba (Japón), generan muchas dudas sobre qué es lo que está pasando en el mundo de la tecnología debido a la dimensión geopolítica que está adquiriendo este campo. Y ahora nos preguntamos: ¿cómo nos puede afectar a corto y a medio plazo como ciudadanos españoles y de la Unión Europea?

En este sentido, desde el Área de Salud y Bienestar de CARTIF tratamos de reflexionar y examinar los alcances de esta nueva entrega de la serie Game of Trump y analizar las implicaciones que pueden tener estas tecnologías en los servicios socio-sanitarios y los efectos de esta nueva guerra en nuestra calidad de vida.

Temporada I: Los teléfonos móviles de Huawei y Google

Cuando pensamos en mejorar la calidad de vida de las personas con algún nuevo desarrollo tecnológico, siempre se tiene en cuenta que las personas buscan recibir servicios in situ, sin la necesidad de acudir físicamente a un sitio concreto. Por eso creemos que es indiscutible que el presente y el futuro de los servicios tecnológicos que recibimos pasan por la movilidad. En esto Huawei es uno de los actores más importantes, siendo el segundo fabricante de teléfonos del mundo en términos de ventas y popularidad entre un público que alaba especialmente la duración de sus baterías y la calidad de sus cámaras.

Los propietarios de los móviles de la compañía, que se cuentan por millones, se encuentran desconcertados tras la noticia de que Google ha roto relaciones con Huawei, dejando de proporcionar su software a la compañía china, que utiliza el sistema operativo Android de Google. Como resultado, la decisión de Google despoja a Huawei de la interfaz de usuario y de aplicaciones tan utilizadas como Google Play, Google Maps y Google Mail, entre otras.

Temporada II: La supremacía por el dominio del 5G

En este punto, los analistas indican que la batalla de los móviles, aunque es muy importante desde el punto de vista económico y comercial, no es el punto más significativo de la confrontación. Lo que está en juego es la supremacía en la tecnología 5G y en esto Europa tiene algo que decir (1) (2). Porque a pesar de que el líder en 5G es Huawei, hay dos compañías pertenecientes a países miembros de la comunidad europea, que están en segundo y cuarto lugar por sus aportes a la tecnología 5G, Ericcson y Nokia, mientras que la primera compañía de EEUU está en el quinto puesto. Parece ser que esta es la razón de la aparente pataleta que todos estiman que se terminará resolviendo con una negociación, porque el futuro es imparable. La administración Trump parece que preferiría frenar el despliegue de 5G a depender de las tecnologías chinas y europeas. Mientras tanto, los que creen en conspiraciones piensan que solo están presionando para tener acceso a las claves y así poder espiarnos.

Se estima que Huawei tendría en un futuro hasta el 30-35% de los estándares globales de 5G y detrás de estos estándares nos encontramos con las especificaciones internacionales diseñadas para impulsar la interoperabilidad de la tecnología. Pero, ¿qué es esto del 5G y la interoperabilidad? Y, sobre todo, ¿qué aplicaciones puede tener esto en el ámbito sanitario?

Temporada III: ¿Que es el 5G y como nos afecta?

El futuro se nos “promete” de color de rosa en el ámbito socio-sanitario gracias a la relación entre 5G y la interoperabilidad. Para esto tenemos que hablar de varias líneas de desarrollo tecnológico en las que estamos trabajando en CARTIF. Un ejemplo es el ‘internet de las cosas’ (IoT, por sus siglas en inglés), que no es otra cosa que una red de objetos físicos, máquinas, personas y otros dispositivos que permiten conectividad y comunicaciones para intercambiar datos por aplicaciones y servicios inteligentes. Estos dispositivos están compuestos por teléfonos inteligentes, tabletas, productos electrónicos de consumo, vehículos, robots sociales, robots de compañía y sensores que permiten que se controlen de forma remota a través de la infraestructura de red existente, creando oportunidades para la integración directa entre lo físico y los mundos digitales, lo que mejora la eficiencia, la precisión y los beneficios económicos.

La tecnología 5G es una tecnología diseñada para optimizar y mejorar las velocidades de conexión a internet, reduciendo considerablemente el tiempo de respuesta de la red y, por tanto, capaz de generar un abanico de oportunidades en todos los sectores digitales.

Tecnologías como móviles, Wi-Fi y Bluetooth habilitarán las comunicaciones de IoT a través de casos de uso y el 5G es la red que conectará estas cosas. Los dispositivos de IoT van a tener diferentes capacidades y demandas de datos y la red 5G será necesaria para poder dar soporte a todos. Con el ‘internet de las cosas’, vamos a ver servicios que solo necesitan una pequeña cantidad de datos y una larga duración de la batería, así como dispositivos que requieren altas velocidades y conectividad confiable. (1) (2)

Igualmente, desde nuestro escepticismo científico con respecto a la tecnología, es necesario remarcar que, como suele ser lo común en nuestras vidas, no todo es de color de rosa y somos conscientes de que va a haber aspectos a tener en cuenta para desarrollar una tecnología humanizada pensada solamente para mejorar considerablemente la calidad de vida de las personas. Por ejemplo, el aumento de velocidad y volumen de información implican mayores potencias a frecuencias más altas, y las consecuencias de la bio-compatibilidad de estas nuevas emisiones electromagnéticas es un campo de estudio a tener muy en cuenta. Por otro lado, está el aspecto, no menos importante, de la intimidad de los datos. Actualmente, gracias al Big Data y a la IA hay muchas compañías que tienen más información de los determinantes de nuestra salud que los sistemas socio-sanitarios a los que acudimos (y todos sabemos que el ámbito de los datos ‘es oscuro y alberga horrores’). Algunos piensan que este es el verdadero Trono del Hierro, y hay intereses para que, así como algunos nos ‘clusterizan’ como potenciales consumidores, nos quieren ‘clusterizar’ para manipularnos.

Temporada final IV: Hacer de la necesidad una virtud

El sistema socio-sanitario está en un estado crítico desde el punto de vista de la sostenibilidad, dado el envejecimiento de la población y los recortes en los presupuestos. Para hacer sostenible al sistema en su conjunto es necesario optimizar el binomio formado por los recursos necesarios y los servicios disponibles. Creemos que esto solamente se puede resolver por un uso adecuado, inteligente y centrado en la persona de la tecnología.

A nivel internacional, el envejecimiento de la población está afectando a todas las regiones y países del mundo que han alcanzado cierto nivel de desarrollo. No cabe duda que la prolongación de la vida es uno de los principales logros de nuestra sociedad, si bien es cierto, este logro también plantea retos importantes y oportunidades para nuestra economía, sistema sanitario y de protección social.

En España el envejecimiento demográfico es muy marcado y esto se evidencia especialmente en las regiones de mayor extensión, caracterizadas por una población rural en las que los jóvenes suelen emigrar a las ciudades. En estas zonas, el proveer servicios socio-sanitarios es más costoso y difícil por la falta de recursos. El compromiso social ha permitido transformar esta situación desfavorable en una virtud. Por ello, el sistema socio-sanitario de España puede ser considerado como uno de los mejores a nivel mundial, debido a los buenos resultados que presenta, combinando altos niveles de eficiencia y calidad con un coste comparativamente reducido.

En este aspecto, Castilla y León, según el Dictamen del Observatorio Estatal para la Dependencia realizado por la Asociación Nacional de directores y gerentes de Servicios Sociales correspondiente a la gestión del año 2018, es reconocida nuevamente (por duodécimo año consecutivo) como la comunidad autónoma que mejor está gestionando la Dependencia en España, volviendo a otorgar a Castilla y León un sobresaliente en su gestión de la aplicación de la Ley de Dependencia con un 9,3 sobre 10. La puntuación media de las comunidades españolas se sitúa en 5,04 puntos. Hablamos, por tanto, de un éxito sin precedentes.

El ecosistema de nuestra región está plasmado en los Clúster SIVI y BIOTECYL, formados por un gran número de organizaciones, tanto del ámbito público como del privado: sistemas sanitarios, agencias sociales públicas, asociaciones de pacientes, colectivos que brindan servicios, empresas de servicios, geriátricos, Universidades y Centros Tecnológicos, que vertebran el desarrollo y brindan los servicios para que podamos desarrollar nuestras vidas y las de nuestros seres queridos de una manera confortable teniendo en cuenta los parámetros de calidad, eficiencia e independencia.

Por todo esto, tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad y, desde esta visión privilegiada, aprovechar las nuevas oportunidades para realizar una investigación científica y un desarrollo tecnológico humanizado con el único objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. En CARTIF creemos que ese es el punto de encuentro y allí estaremos aportando nuestra experiencia.

Alejandro Cuadrado y Pablo Viñas

La acrilamida tiene un ‘COLOR’ especial

La acrilamida tiene un ‘COLOR’ especial

De los creadores de “Lo que no mata, engorda, o es pecado” y “Ya no sabe uno qué comer” aparece “¡cuidao, si te gusta lo tostao!” y “Pesadilla en la cocina, hay acrilamida en tu comida”.

Desde hace años, se sabe que la acrilamida es una sustancia tóxica presente en el humo del tabaco y en procesos industriales como la fabricación de papel, la extracción de metales, la industria textil, la obtención de colorantes y otros procesos como aditivos cosméticos o el tratamiento de agua potable y aguas residuales. Lo que nadie se podía imaginar era que ese mismo compuesto aparece de forma natural cuando se cocinan alimentos como patatas fritas, café, galletas, churros, rebozados, etc.

El hallazgo de acrilamida en alimentos se produce a partir de un estudio realizado en Suiza en 2002, a cuyos investigadores estaremos eternamente agradecidos que no se hicieran los suecos ante los resultados obtenidos. Según los expertos, la acrilamida se convierte en el cuerpo en un compuesto químico llamado glicidamida, que causa mutaciones y daños en el ADN que podrían iniciar un proceso canceroso. Pero aquí no acababa la cosa, el siguiente varapalo fue la confirmación de que esta se forma en lo que conocemos como Reacción de Maillard entre aminoácidos y azúcares reductores, responsable de aportar un característico sabor, olor (debido a sustancias como los furanos) y un bonito “bronceado” a los alimentos (consecuencia de la aparición de unos pigmentos denominados melanoidinas). Por esta razón, el color puede ser una guía muy práctica sobre la formación de acrilamida en los alimentos.

A continuación, se resume la evolución del tema de la acrilamida según la opinión de expertos y distintas autoridades en materia de seguridad alimentaria:

Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de las Naciones Unidas (IARC): la clasifica como probable cancerígendo en los seres humanos (lo que corresponde a la clasificación 2 A). Por esta razón, las autoridades recomiendan que la exposición a ella sea la mínima posible.

Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y Organización Mundial de la Salud: admite que existen muchas dudas acerca del mecanismo de acción la acrilamida como la estimación de las ingestas máximas recomendadas o cómo se han extrapolado los datos obtenidos en animales a humanos. Insisten especialmente en la necesidad de mayor investigación en temas como los riesgos asociados en humanos, cuantificación de acrilamida en dietas distintas a las europeas e identificar la rapidez del cuerpo humano para neutralizarla. En 2009 publica un código de prácticas para su reducción en alimentos (enlace). En el portal FAO/OMS ‘Acrylamide Information Network’ se localiza una gran cantidad de información sobre la acrilamida.

Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA): aunque no hay evidencia en seres humanos, señala que la acrilamida podría ser genotóxica y cancerígena. Estima necesario que se realicen más estudios. En el siguiente enlace se puede consultar toda la información publicada por la EFSA relacionada con la acrilamida desde el 2002. Food Drink Europe publica un documento que se conoce como ‘caja de herramientas’ con buenas prácticas para reducir acrilamida en algunos alimentos procesados: Acrylamide Toolbox 2013.

Comisión Europea: el 20 de noviembre de 2017 se publica el Reglamento (UE) 2017/2158 por el que se establecen medidas de mitigación y niveles de referencia para reducir la presencia de acrilamida en los alimentos. El Reglamento establece medidas de mitigación obligatorias para las empresas alimentarias (industria, catering y restauración). Mencionar que por el momento son niveles de referencia pero todo apunta que en un futuro se convertirán en límites máximos.

Agencia Española de consumo, seguridad alimentaria y nutrición: se encuentra en plena campaña de información para disminuir la exposición de acrilamida entre los consumidores y concienciar a la población sobre los riesgos para la salud de la acrilamida. El lema de la campaña: ‘Elige dorado, elige salud’. En este vídeo y este documento se pueden encontrar recomendaciones para controlar la formación de acrilamida cuando cocinamos en casa.

Sin duda, el tema de la acrilamida seguirá dando mucho que hablar durante los próximos años. En CARTIF, acabamos de lanzar el Proyecto COLOR: “Reducción de acrilamida en alimentos procesados” aprobado en la convocatoria FEDER INTERCONECTA 2018. En dicho proyecto, las empresas GALLETAS GULLÓN, CYL IBERSNACKS y COOPERATIVA AGRÍCOLA SANTA MARTA unirán esfuerzos para alcanzar los siguientes objetivos:

  • Reducir acrilamida en productos galleteros y patatas fritas.
  • Obtener aceites de oliva capaces de contrarrestar la formación de acrilamida en alimentos procesados.
  • Poner a punto un método analítico indirecto para cuantificar acrilamida de forma más rápida, sencilla y económica respecto a los métodos analíticos convencionales a través de la medición del COLOR de los alimentos.

En el Proyecto contamos con la colaboración del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC) y el Grupo de Investigación, Calidad y Microbiología de los alimentos (GRUPO CAMIALI) de la Universidad de Extremadura.

¡Espera!… ¿qué suena de fondo? Parece el nuevo éxito de Gianni Bella “si de acrilamida ya no se muere, algo de color se perderá…”