Las nuevas directivas europeas sobre eficiencia energética, que establecen en un 55% la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a alcanzar para el año 2030, están activando los proyectos de renovación profunda de edificios, ya que son en gran medida responsables de estas emisiones. Esta alta demanda de transformación del parque inmobiliario existente nos hace plantearnos la necesidad de ejecutar este tipo de proyectos de renovación en el menor tiempo posible. Además, no podemos olvidar la necesidad de ofrecer un adecuado balance de coste/beneficio para las intervenciones propuestas.
Y en este proceso de transición hacia edificios climáticamente neutros, ¿cómo puede ayudar el uso de nuevas tecnologías y la aplicación de metodologías como BIM (Building Information Modelling en su definición en inglés) en la realización de proyectos de renovación profunda? El uso de modelos BIM, tradicionalmente utilizados en edificios de nueva construcción, puede proporcionarnos una ayuda importante en la toma de decisiones a la hora de escoger las soluciones a implementar en los proyectos de renovación.
Este era uno de los objetivos principales del proyecto H2020 BIM-SPEED , mejorar los proyectos de renovación profunda de edificios residenciales, reduciendo el tiempo y los costes asociados de los mismos, y fomentando el uso de BIM entre los diferentes grupos de personas involucradas. Para ello, se estandarizaron procesos, con la creación de Casos de Uso, y se desarrollaron diferentes herramientas basadas en BIM que formaban parte del ecosistema de la plataforma web BIM-SPEED, así como material de formación sobre uso1. Para afrontar los problemas de interoperabilidad se implementaron diferentes ETLs (Extract, Transform and Load) y conectores BIM.
Marco de interoperabilidad entre las herramientas basadas en BIM (BIM tools) y la plataforma web BIM-SPEED, donde se muestra la conexión con las ETLs y conectores BIM (BIM Con.) implementados, Para garantizar la fiabilidad de los datos, diferentes herramientas de chequeo (Checker) fueron también aplicadas.
Asimismo, se pudo comprobar cómo de beneficioso resulta la combinación de técnicas de Machine Learning con modelos BIM para la toma de decisiones en los proyectos de renovación profunda, permitiendo seleccionar de un modo automático la opción de renovación más adecuada, en función de la regulación existente en cada país vinculada a la envolvente del edificio, así como una serie de parámetros de entrada definidos por el usuario sobre restricciones en la implementación2. También resultó de gran interés por parte de los usuarios finales la combinación del proceso Scan to BIM, con la creación automática de muros en BIM, utilizando nubes de puntos como datos de entrada3.
Y ahora, ¿qué más?
Las posibilidades que tiene el uso de modelos BIM no acaban con la fase de renovación del edificio. Estos modelos también pueden jugar un papel clave en la fase de operación y mantenimiento. El desarrollo de gemelos digitales de edificios basados en modelos BIM puede ayudar a la optimización y control de edificios para mejorar su rendimiento energético. En esta línea comienzan su andadura proyectos comoBuildON, coordinado por CARTIF, y SMARTeeSTORY, éste último centrado en el control y optimización del rendimiento energético de edificios históricos no residenciales. En entradas posteriores os iremos contando los avances al respecto.
2 Mulero-Palencia, S.; Álvarez-Díaz, S.; Andrés-Chicote, M. Machine Learning for the Improvement of Deep Renovation Building Projects Using As-Built BIM Models. Sustainability2021, 13, 6576. https://doi.org/10.3390/su13126576
3 Álvarez-Díaz, S.; Román-Cembranos, J.; Lukaszewska, A.; Dymarski, P. 3D Modelling of Existing Asset Based on Point Clouds: A Comparison of Scan2BIM Approaches. In 2022 IEEE International Workshop on Metrology for Living Environment (MetroLivEn); IEEE, 2022; pp 274–279. https://doi.org/10.1109/MetroLivEnv54405.2022.9826964
El famoso paradigma BIM (Building Information Modelling) está en boca de todos los profesionales de la Arquitectura, la Construcción y la Ingeniería, pero cuando se escarba un poco son muy poquitas las empresas que realmente lo aplican en sus rutinas diarias y, de hacerlo, distan mucho de ser homogéneas. BIM sigue siendo habitualmente confundido con paquetes de software específicos o con un tipo concreto de modelos digitales. Pero es mucho más que “lo último” en delineación por ordenador o que una potente herramienta de visualización 3D.
El paradigma BIM proporciona una caracterización digital de edificios e infraestructuras a lo largo de todo su ciclo de vida. Las informaciones que manejan diferentes profesionales pueden ser añadidas de forma local o remota en cualquier momento para tomar las decisiones apropiadas, y en el instante apropiado, en base a un modelo 3D que permite un análisis multidimensional: 4D (evolución en el tiempo); 5D (costes); 6D (sostenibilidad -incluyendo eficiencia energética-) y 7D (mantenimiento).
Aunque todavía son escasos los estudios sobre cómo el BIM y sus innovaciones están extendidos a lo largo y ancho de Europa, la Directiva 2014/24/EU impone el llamado “BIM nivel 2” en todos los proyectos sujetos a licitación pública. Esto de “nivel 2” implica que ha de seguirse un proceso colaborativo para dar lugar a modelos específicos útiles y a disciplinas que tienen que sumar esfuerzos para abordar problemas concretos. Estos modelos 3D han de constar de datos gráficos (aquellos representados mediante recursos visuales) y de datos semánticos (aquellos adicionales que son significativos), además de la documentación asociada (por ejemplo, un plan director). Toda esta información ha de ser recogida e intercambiada digitalmente usando formatos estandarizados no propietarios, como es el IFC (Industry Foundation Classes).
En consecuencia, el Patrimonio construido está sujeto también al BIM a efectos de documentación, conservación y difusión, pero el carácter distintivo, la complejidad intrínseca de los inmuebles y la sensibilidad que se requieren para satisfacer sus demandas, conducen inevitablemente a particularizaciones tecnológicas y metodológicas que han llevado a acuñar el concepto de Heritage-BIM (H-BIM, o BIM para Patrimonio). El propósito del H-BIM es proporcionar un modelo 3D que sirva de «contenedor» de toda la información que se va generando a lo largo del tiempo por diferentes procedimientos, por diferentes personas y por diferentes fuentes (tanto hardware como software). El modelo recogería así el carácter multidisciplinar del Patrimonio, muy alejado de la sencillez y modularidad de la construcción convencional, y sería muy útil para estudiar, valorar el estado de conservación y planificar las intervenciones en los bienes de forma rentable. Todo un reto para un sector donde la digitalización es una asignatura pendiente.
Tecnológicamente esto supone afrontar muchos desafíos, empezando por la cantidad mínima de datos gráficos y semánticos que serían adecuados para respaldar las actividades propias del sector. Dos de los más importantes son:
La combinación de datos 3D con diferentes tipos de imágenes (termografías, fotografías de alta resolución o multiespectrales) para dar lugar a un modelo H-BIM útil para el análisis pormenorizado
El texturizado fotorrealista de modelos 3D para tener una representación exacta de la realidad.
Ambos aspectos están siendo trabajados desde CARTIF para ayudar de forma decisiva a empresas, gestores y administraciones públicas en la digitalización del Patrimonio Cultural.
Los bosques son uno de los pilares más valiosos de nuestro entorno natural. No solo proporcionan materias primas renovables como la madera o la resina, sino que también cumplen funciones esenciales para la vida: regulan el clima, actúan como sumideros de carbono, conservan la biodiversidad, protegen el suelo frente a la erosión y ofrecen espacios para el bienestar y el desarrollo rural.
Sin embargo, estos ecosistemas se enfrentan a grandes desafíos. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los incendios forestales o el abandono del medio rural amenazan su equilibrio. A ello se suman dificultades estructurales del propio sector forestal, como la competencia internacional, la escasez de mano de obra cualificada o la necesidad de mejorar la eficiencia operativa. En este contexto, la gestión activa de los montes es más importante que nunca. Un bosque bien gestionado es un bosque resiliente, capaz de resistir plagas, enfermedades y, sobre todo, incendios. Los devastadores fuegos de los últimos años han puesto de manifiesto la urgencia de modernizar el sector, avanzando hacia una transición digital y ecológica que permita transformar la silvicultura tradicional en una bioeconomía innovadora y sostenible.
En regiones como Castilla y León, donde la superficie forestal representa una parte esencial del territorio, la gestión sostenible de los recursos naturales se ha convertido en una prioridad estratégica. Esta requiere no solo conocimiento técnico, sino también herramientas digitales avanzadas que faciliten la toma de decisiones y la optimización de los procesos. Los bosques no son solo paisajes naturales: son ecosistemas complejos que proporcionan beneficios incalculables, desde el mantenimiento de la biodiversidad hasta el sustento económico del medio rural. Además, su papel como sumideros naturales de carbono los convierte en aliados indispensables frente al cambio climático.
Una gestión forestal moderna implica mucho más que conservar: significa planificar, monitorizar y adaptar los usos del territorio, apoyándose en el conocimiento, la tecnología y la colaboración entre administraciones, empresas, centros de investigación y sociedad. La transición ecológica y digital en este ámbito es una oportunidad para mejorar la eficiencia, prevenir desastres ambientales y consolidar una bioeconomía forestal que genere empleo y desarrollo en las zonas rurales.
Innovación y digitalización al servicio del bosque
El impulso de la digitalización y el uso de tecnologías avanzadas —como los sistemas GIS, los modelos BIM o los espacios de datos— están transformando la manera en que entendemos y gestionamos los ecosistemas forestales. Estas herramientas permiten disponer de información precisa y en tiempo real sobre el estado de los montes, optimizar los aprovechamientos y reforzar la prevención frente a incendios y otros riesgos ambientales.
Una de las innovaciones más destacadas es el desarrollo de sistemas de inventario forestal continuo, que permiten conocer en tiempo real las existencias, los crecimientos o el stock de carbono de las masas forestales. Gracias a la teledetección, la inteligencia artificial y el procesamiento de imágenes satelitales, es posible monitorizar millones de hectáreas, detectar cambios en el uso del suelo y planificar actuaciones de forma más eficiente.
La digitalización también está cambiando la forma de afrontar los incendios forestales. Los sistemas automáticos de detección mediante inteligencia artificial, combinados con datos meteorológicos y satelitales, permiten generar mapas dinámicos de riesgo y mejorar la coordinación de los equipos de extinción. Todo ello reduce los tiempos de respuesta y aumenta la eficacia en la gestión de emergencias. La bioeconomía forestal, entendida como el aprovechamiento integral y sostenible de los recursos del bosque, encuentra en la tecnología un aliado decisivo. Desde aplicaciones móviles para la gestión en tiempo real hasta plataformas digitales de certificación o trazabilidad, la digitalización está redefiniendo la cadena de valor del sector. Las soluciones basadas en inteligencia artificial permiten automatizar procesos, mejorar la seguridad laboral y optimizar la logística forestal, impulsando así un modelo más competitivo y sostenible.
El marco europeo: inversión en resiliencia y digitalización
La Unión Europea ha apostado firmemente por la transformación del sector primario a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por los fondos Next Generation EU. En este marco se enmarca la Orden MAV/626/2025, de la Junta de Castilla y León, que regula las subvenciones destinadas a la ejecución del proyecto RetechFOR, Red Tecnológica y Territorial para el monitoreo forestal y reducción de desastres ambientales como palancas para el desarrollo de la bioeconomía forestal, una de las iniciativas del programa RETECH, Redes Territoriales de Especialización Tecnológica, herramienta lanzada por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. El importe del proyecto es de 28,45 millones de euros, cofinanciados el 75 % por la Unión Europea y el 25 % por las comunidades autónomas de Castilla y León y Canarias.
Esta iniciativa busca modernizar la gestión de los recursos forestales mediante el uso intensivo de tecnologías habilitadoras y la creación de una infraestructura de datos interoperable que conecte a administraciones, empresas y centros de investigación.
El proyecto RetechFOR se enfoca en el desarrollo de soluciones avanzadas en tres ámbitos fundamentales. En primer lugar, el monitoreo y prevención mediante el uso de datos satelitales, sensores y algoritmos de inteligencia artificial para la alerta temprana y la generación dinámica de mapas de riesgo de incendios. En segundo lugar, la gestión del dato a través de la creación de un espacio de datos forestal interoperable, una infraestructura crucial para que la información fluya entre la administración, los gestores y la industria. Por último, la selvicultura de precisión mediante la implementación de un inventario forestal continuo que, mediante el uso de gemelos digitales, permita optimizar los aprovechamientos y la planificación forestal, asegurando una bioeconomía forestal eficiente y sostenible.
Socios proyecto RetechFOR
CARTIF: innovación para la gestión forestal digital
En el marco de esta iniciativa y con el objetivo de asegurar la mejor implementación tecnológica, CARTIF colabora activamente en la ejecución del proyecto AG-RetechFOR. Este centro tecnológico está liderando el desarrollo de espacios de datos forestales que garantizan la interoperabilidad, soberanía y trazabilidad de la información, elementos fundamentales para el éxito de la transformación digital del sector.
La participación de CARTIF en el proyecto RetechFOR se centra en tres áreas clave que resultan esenciales para la modernización del sector forestal. En primer lugar, el diseño e implementación de conectores interoperables que facilitan la integración segura de datos heterogéneos procedentes de múltiples fuentes, permitiendo que información dispersa pueda ser consolidada y analizada de manera eficiente manteniendo la soberanía y gobernanza de las fuentes de información.
En segundo lugar, el desarrollo de plataformas digitales para la gestión del patrimonio natural, incorporando tecnologías de sistemas de información geográfica multicapa que permiten la visualización y análisis integrado de información geoespacial. Estas herramientas resultan fundamentales para comprender la complejidad territorial y tomar decisiones informadas sobre la gestión de los recursos naturales.
Finalmente, la aplicación de metodologías de modelado de información para la construcción en la gestión digital de infraestructuras forestales críticas representa una innovación significativa. Esta aproximación permite crear representaciones digitales precisas de instalaciones forestales, facilitando su mantenimiento, optimización y planificación a largo plazo.
La capacidad técnica de CARTIF, combinada con el cumplimiento de estándares europeos en materia de espacios de datos, posiciona al centro tecnológico como un actor estratégico para la transformación digital sostenible del territorio. Su contribución resulta clave para construir un ecosistema forestal más resiliente, eficiente y competitivo en Castilla y León, demostrando que la innovación tecnológica y la sostenibilidad ambiental pueden y deben ir de la mano.
En el complejo escenario de la transición energética, emerge una herramienta que –bien entendida– puede marcar la diferencia para las pequeñas y medianas industrias españolas: el sistema de Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE). Desde mi punto de vista, estoy convencido de que los CAE constituyen una palanca estratégica para que la pyme aborde la modernización tecnológica, reduzca su consumo energético, mejore su competitividad y, al mismo tiempo, participe activamente en la consecución de los objetivos nacionales de ahorro.
¿Por qué los CAE son tan relevantes para la pyme industrial?
En esencia, un CAE es un documento electrónico que acredita que, tras acometer una actuación de eficiencia energética, se ha conseguido un ahorro de energía final equivalente a 1 kWh.
Este mecanismo crea un mercado: los sujetos obligados en el sistema energético pueden cumplir su cuota de ahorro mediante la compra de CAE, y los que realizan actuaciones de eficiencia pueden monetizar el ahorro generado.
Para una pyme industrial esto significa dos cosas fundamentales:
La adopción de tecnología orientada a la eficiencia energética ya no es solo un coste o una obligación regulatoria, sino que puede tener una contraprestación económica adicional gracias a la generación de CAE.
Un centro tecnológico como CARTIF puede actuar como facilitador, asesor, desarrollador e integrador de las tecnologías que permiten generar esos ahorros, y por tanto, ayudar a que la pyme acceda al sistema CAE con éxito.
CAE
Un documento electrónico que acredita que, tras acometer una actuación de eficiencia energética, se ha conseguido un ahorro de energía final equivalente a 1 kWh
Estandarizado vs singular: dos vías para las pymes
El sistema distingue entre dos modalidades de actuación susceptibles de generar CAE: las fichas estándar (actuaciones estandarizadas) y las actuaciones singulares.
Las fichas estándar son intervenciones suficientemente definidas y replicables que aparecen en el catálogo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y permiten una tramitación más ágil.
Las actuaciones singulares son más personalizadas, no necesariamente cubiertas por una ficha estándar, y requieren metodología de cálculo propia, verificación específica, y trámites adicionales.
Para las pymes industriales esto ofrece un abanico de oportunidades: muchas medidas de eficiencia (cambio de iluminación, mejoras de aislamiento, renovación de equipos, digitalización…) pueden acogerse a fichas estándar, lo que reduce la carga administrativa y los riesgos. Pero también hay margen para proyectos singulares –por ejemplo, cuando incorporan soluciones tecnológicas avanzadas, digitalización, sistemas de monitorización inteligentes– que pueden dar lugar a mayores ahorros y no están limitados al catálogo estándar.
El papel de CARTIF: desarrollador de tecnología, aliado de la pyme
Desde la división de energía de CARTIF vemos tres ámbitos clave en los que un centro tecnológico puede aportar valor en el contexto del sistema CAE:
Desarrollo e integración tecnológica
En nuestraárea de “Eficiencia Energética”en CARTIF, ya trabajamos en multitud de desarrollos TIC para la gestión eficiente de edificios e instalaciones: modelado, digitalización, control avanzado, IA/ML para operación inteligente…
En el contexto industrial, esto se traduce en: monitorización en tiempo real, control de demanda, optimización de procesos, sistemas predictivos, diagnóstico de consumos, mantenimiento inteligente… Todas estas tecnologías pueden incrementar los ahorros energéticos que posteriormente pueden convertirse en CAE.
Asesoramiento y preparación de la pyme
Muchas pymes no están familiarizadas con el sistema CAE: qué medidas pueden aplicarse, cómo estructurar la actuación, cómo calcular el ahorro, cómo tramitar la documentación. Un centro tecnológico puede orientar, preparar estudios de viabilidad, calcular el potencial de ahorro, estimar la remuneración vía CAE, e incluso acompañar en la tramitación.
Esto convierte la generación de CAE en una oportunidad realista para la pyme, y reduce barreras de entrada.
Impulso y difusión regional para el tejido industrial
En Castilla y León, estamos desarrollando una serie de jornadas en colaboración con las principales administraciones públicas y asociaciones del sector energético nacional, orientadas al público industrial, precisamente para dar visibilidad al sistema CAE, sus mecanismos, oportunidades y retos.
Tenemos ya una jornada realizada en León (junto con A3e) y están programadas otras en febrero en Zamora, en abril en Salamanca, en junio en Valladolid, y culminaremos en otoño en Burgos con una gran jornada que reunirá a muchas empresas y actores clave del sistema CAE. Este acompañamiento local-regional es fundamental para movilizar al tejido de pymes industriales y que incorporen el mecanismo CAE como una palanca de inversión.
Claro está, no es todo automático. Para que las pymes industriales aprovechen realmente el sistema CAE, conviene tener en cuenta algunos retos:
Identificar correctamente qué medida se adapta: estándar o singular. Para muchas pymes, empezar por fichas estándar puede ser lo más sencillo.
Garantizar que la tecnología que se va a implantar genera ahorros medibles, verificables y documentados: aquí el asesoramiento de un centro tecnológico es crítico.
Atender a la documentación y la verificación: las actuaciones singulares en particular requieren más tramitación y evidencias (memoria técnica, pre-verificación, informe de verificador acreditado por Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), etc.).
Incorporar el CAE como parte del plan financiero de la mejora energética: calcular de antemano el ahorro, calcular cuántos CAE se pueden obtener, estimar la remuneración, Incorporar ese valor en el retorno de la inversión.
Visión de largo plazo: el ahorro energético no es solo “ahora”, sino sostenido en el tiempo. Las pymes deben asegurarse de que la tecnología admite monitorización, seguimiento y optimización continuada.
Para la pyme industrial de Castilla y León (y de España en general), el sistema CAE ofrece una ventana de oportunidad para modernizarse, mejorar su eficiencia energética, reducir costes y mejorar su posición competitiva. Desde CARTIF estamos convencidos de que como centro tecnológico tenemos un papel esencial: ser puente entre la innovación tecnológica y la adopción práctica en la industria, facilitar el acceso al sistema CAE, acompañar en el diseño y ejecución de proyectos y dinamizar el ecosistema regional a través de jornadas, formación y difusión.
Les animamos a que participen en las jornadas que estamos realizando en León, en febrero en Zamora, en abril en Salamanca, en junio en Valladolid y en Burgos en otoño. Concebimos estas jornadas como un espacio de encuentro donde descubrir cómo generar CAE, cómo nuestras tecnologías pueden facilitarlo, y cómo desde la pyme industrial se puede dar ese salto hacia una eficiencia energética tangible.
«Creemos que, juntos —administraciones, asociaciones, empresas, centros tecnológicos— podemos hacer del CAE un verdadero motor de la modernización industrial que nuestra región tanto necesita».
Borja Fernández Villar. Director de Desarrollo de Negocio de Energía
Bajo las bóvedas de una iglesia gótica, entre los muros gruesos de un monasterio cisterciense, en las yeserías de un palacio renacentista o en las fábricas de tapial y entramado de una casa tradicional, late una misma realidad: el patrimonio construido forma parte esencial de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva. Un legado físico hecho de piedra, madera, cal, ladrillo o tierra cruda, que fue concebido con una lógica constructiva sabia y adaptada a su tiempo.
Hoy, sin embargo, buena parte de estos edificios se deterioran, se vacían y, en demasiados casos, desaparecen sin haber tenido una segunda oportunidad. La falta de un uso actualizado, la pasividad, la ausencia de planes de mantenimiento, el coste que suponen y, sobre todo, algo de lo que se habla muy poco o se mantiene de tapadillo: la incomprensión técnica de cómo fueron construidos, están acelerando su pérdida.
Ciclo de vida del Monasterio de Nuestra Señora del Prado (Valladolid), edificio piloto del proyecto INHERIT. Elaboración propia
¿Cómo conservar lo que no se conoce? ¿Cómo mantener con criterio si ignoramos cómo se construyó, el por qué de los materiales o qué lógica estructural hay detrás? La conservación preventiva no es una moda: es una necesidad urgente si queremos preservar nuestra herencia cultural con rigor y responsabilidad.
En CARTIF consideramos esencial investigar y desarrollar soluciones técnicas, innovadoras, pero a la vez realistas y asumibles, que ayuden a afrontar este reto desde el conocimiento y el respeto por lo construido. Queremos contribuir a una conservación más inteligente y más útil que no se base en la improvisación ni en recetas estándar, sino en comprender cómo se construyen las cosas para poder cuidarlas mejor, con la convicción de que la conservación del patrimonio es un proceso colectivo: una forma de valorar lo que nos une, de implicar a la ciudadanía y de reforzar el vínculo con nuestro entorno. Proyectos en los que venimos trabajando , como INHERIT o iPhotoCult, respaldan esta visión y refuerzan la necesidad de ofrecer una nueva mirada tecnológica a la conservación del patrimonio. Ya en nuestro post «La ITV de la edificación histórica» abordamos esta perspectiva; si te interesa profundizar, te recomendamos su lectura.
¿Por qué no sirven los mismos criterios que en edificios contemporáneos?
Los edificios históricos no responden a las reglas de la construcción moderna. Sus materiales: cal, ladrillo, piedra, madera, tierra…, son porosos, naturales, adaptados al clima y al contexto y sus sistemas constructivos, muros portantes, bóvedas, armaduras de cubierta, obedecen a una lógica diferente. Evaluarlos con los mismos criterios técnicos que un edificio de hormigón armado o acero no solo es incorrecto, es injusto.
Necesitamos herramientas que hablen el idioma del patrimonio construido. Una mirada específica que valore su singularidad técnica. Porque la diversidad constructiva, lejos de ser un problema, es un valor añadido.
Una propuesta técnica para conservar desde el conocimiento
Hoy en día, muchas inspecciones diagnósticas dependen casi exclusivamente de la experiencia del técnico que las realiza. Esto es valioso, imprescindible incluso, pero también insuficiente si no se estructura la información de manera homogénea, trazable y útil para procesos posteriores como la planificación del mantenimiento, la rehabilitación o al evaluación del riesgo. No se trata de imponer una única manera de inspeccionar, sino de proponer una estructura técnica común, abierta a evolución, que respete la diversidad y aumente la eficacia de las decisiones.
Flujo de trabajo hacia el mantenimiento preventivo basado en HBIM: de la toma de datos al conocimiento. Elaboración propia
Por ello, consideramos fundamental abrir el debate y avanzar hacia una propuesta metodológica que dé respuesta a las necesidades específicas de este ámbito con criterios técnicos claros y una visión sistemática que permita:
Identificar y valorar los sistemas constructivos históricos desde su propia lógica.
Detectar y estructurar los síntomas de deterioro por ámbitos técnicos (cimentación, estructura, fachada, cubierta, particiones y acabados interiores, cerrajería y carpintería, accesibilidad, e instalaciones y sistemas inteligentes).
Evaluar los riesgos asociados, tanto físicos como funcionales o ambientales.
Generar datos estructurados y reutilizables, que permitan conectar con herramientas digitales como modelos H-BIM o plataformas de mantenimiento.
Este enfoque no se basa en estandarizar por simplificar. Al contrario: propone unificar criterios técnicos de forma inteligente, consensuando entre diferentes profesionales, adaptándose a distintos contextos y tipologías, y respetando la diversidad arquitectónica y cultural del patrimonio construido, siempre alineados al marco normativo actual (como la serie UNE 41805 sobre diagnóstico de edificios) y usando como referencia las recomendaciones del Plan Nacional de Conservación Preventiva del Instituto del Patrimonio Cultural Español (IPCE).
¿Qué beneficios aporta una herramienta técnica bien diseñada?
Adoptar una metodología técnica adaptada al patrimonio ofrece beneficios concretos tanto para técnicos y empresas como para administraciones públicas:
Costes reducidos a medio y largo plazo, al evitar intervenciones de emergencia.
Transparencia y trazabilidad, con datos organizados y comparables entre edificios.
Valoración del conocimiento técnico tradicional, reconociendo la lógica y la eficacia de sistemas y materiales históricos, a la vez que se cubren nichos profesionales absolutamente necesarios, que actualmente carecen de cobertura.
Apoyo real a la toma de decisiones, sin sustituir criterios técnicos profesionales.
Conectividad con modelos digitales y modelos H-BIM, que permiten planificar el mantenimiento, evaluar los riesgos de deterioro, registrar el envejecimiento de materiales, o el comportamiento energético (cuando sea necesario).
Este tipo de herramientas son claves para conseguir una gestión más útil y proactiva, que ayude a planificar mejor, a intervenir menos, y a conservar más, permitiendo alcanzar un patrimonio sostenible, resiliente, eficiente en el uso de recursos y, en definitiva, rentable.
Mirando al futuro: digitalización con sentido
El potencial de este enfoque no termina en la inspección o el diagnóstico. Se abre un camino hacia herramientas digitales capaces de integrar modelos 3D, imágenes geolocalizadas, sensores ambientales, estructurales o de cualquier otro tipo, y monitorización de lesiones o incluso sistemas de IA que anticipen patrones de deterioro.
Flujo de trabajo aplicado a la excolegiata de Nuestra Señora de la Asunción de Roa (proyecto iPhotoCult), con toma de datos mediante plataforma robótica terrestre (UGV)
Pero todo esto solo será útil si parte de una base sólida: datos fiables, técnicos y bien estructurados. Porque la tecnología, por sí sola, no conserva edificios. Lo hacen las personas con criterio, apoyadas por herramientas que respetan lo construido y lo comprenden desde dentro.
El patrimonio edificado no es una colección de piedras antiguas. Es una expresión viva de nuestra identidad, de nuestra manera de habitar, de nuestros oficios, nuestras decisiones y nuestra memoria. Y conservarlo, hoy más que nunca, es una forma de cuidarnos como sociedad.