La transición energética avanza a gran velocidad, pero no siempre de forma equitativa. En Europa, millones de hogares siguen teniendo dificultades para acceder a servicios energéticos básicos.

En este contexto, se plantean varias cuestiones clave:

Para abordar estos retos, CARTIF participó como ponente en la Energy Poverty Advisory Hub (EPAH) Annual Conference 2026, dentro de la sesión «How Integrated Energy Renovations Can Reach Vulnerable Households: Practical Approaches to Financing, Engagement, and Demand Reduction», presentando parte del trabajo desarrollado en el proyecto SUPERSHINE.


La rehabilitación energética cuenta hoy con soluciones técnicas ampliamente contrastadas. Sin embargo, su implementación en barrios vulnerables no depende únicamente de su eficacia técnica. Factores como la capacidad económica de los hogares, la aceptación social de las obras, la presión política o la complejidad de los procesos administrativos pueden convertirse en barreras determinantes para la viabilidad de cualquier intervención.


Durante la conferencia, CARTIF lideró un workshop interactivo basado en role-playing, diseñado para reproducir la complejidad real que implica tomar decisiones en proyectos de rehabilitación energética dirigidos a hogares vulnerables.

El ejercicio partía de un escenario urbano común, en el que los participantes debían intervenir sobre un distrito con altos niveles de pobreza energética y baja eficiencia del parque edificatorio.

Dentro del ejercicio, el foco se puso en conseguir implementar el mayor número de soluciones pasivas, con el objetivo de reducir la demanda energética del distrito y mejorar el confort interior de las viviendas.

Este enfoque permitía trasladar una idea clave: en contextos de vulnerabilidad, la mejora de la habitabilidad no puede depender del uso de sistemas activos, sino de la propia calidad de la edificación.

Para introducir la dimensión social, a cada participante se le asignó una persona con características, necesidades y limitaciones específicas. Esto permitió que los distintos perfiles implicados en el proceso se enfrentaran a situaciones reales. De este modo, las decisiones dejaban de ser únicamente técnicas y pasaban a estar condicionadas por factores sociales, económicos y políticos.

Además de las personas, los participantes recibieron una serie de cartas de restricción que introducían limitaciones reales en el proceso. Estas restricciones obligaban a replantear continuamente las decisiones, pasando de una lógica de optimización técnica a otra centrada en la viabilidad real.


Como resultado del ejercicio, se puso de manifiesto que, en contextos de pobreza energética, la prioridad no es optimizar el consumo energético, sino reducir la necesidad de energía.

Este enfoque se tradujo en varios aprendizajes clave:

  • La pobreza energética es un problema multidimensional No puede resolverse únicamente con soluciones técnicas.
  • Las decisiones están condicionadas por el contexto: Lo que es óptimo desde el punto de vista energético puede no serlo dentro del contexto social y económico.
  • La coordinación entre actores es esencial, especialmente cuando se integran soluciones a escala edificio y distrito
  • No existe una solución única: Cada contexto requiere un equilibrio entre eficiencia, coste y aceptación social. 
Materiales sobre el workshop desarrollado en la conferencia


Ana Belén Gómez
Share This