En los últimos años, el precio de la energía se ha convertido en una variable central para la industria, las redes térmicas y, en general, para cualquier estrategia de descarbonización del calor. En este contexto, un indicador sencillo pero muy útil para interpretar tendencias de mercado es el ratio «electricidad-gas», es decir, la relación entre el precio de la electricidad y el del gas natural, expresados en la misma unidad energética.
Este ratio no sustituye un análisis tecnoeconómico completo, pero sí ayuda a responder a una pregunta muy práctica: en qué contextos la electrificación del calor, por ejemplo mediante bombas de calor, puede resultar más atractiva frente a soluciones basadas en gas.
¿Qué significa el ratio electricidad-gas?
De forma simplificada, el ratio se define como:
ratio = precio electricidad / precio gas
Si el ratio sube, la electricidad es relativamente más cara que el gas. Si baja, la electricidad se vuelve relativamente más competitiva.
La clave está en que este indicador debe leerse junto con el rendimiento de la tecnología. En el caso de una bomba de calor, el coste del calor útil depende del precio de la electricidad, pero también de su COP. Por eso, cuanto más alto sea el ratio electricidad, gas, mayor será el rendimiento exigido a la tecnología eléctrica para competir económicamente con una solución convencional.
Aun así, conviene verlo como una primera señal de contexto, no como una decisión final: el ratio no incorpora inversión, operación y mantenimiento, condiciones de integración, disponibilidad de calor residual o marcos regulatorios. Por eso funciona mejor cuando se combina con resultados técnicos y análisis más detallados, ayudando a orientar estrategias de innovación, explotación y transferencia sin perder de vista la realidad del mercado.
¿Cómo se han obtenido los datos?
Para este análisis se han recopilado datos de precios de electricidad y gas para distintos países europeos, utilizando principalmente Eurostat1 como fuente de referencia para la serie histórica y el año 2025. A partir de estos datos, ambos precios se han homogeneizado en una misma unidad energética para poder calcular el ratio de forma consistente.
En este tipo de ejercicios es importante dejar claro que el resultado depende de varios supuestos: categoría de consumidor, tratamiento de impuestos, banda de consumo y disponibilidad de datos nacionales. En algunos casos concretos, especialmente para países fuera del marco estándar de Eurostat3, puede ser necesario recurrir a fuentes nacionales complementarias.
Un primer vistazo, el mapa europeo para 2025
Una forma muy intuitiva de representar el ratio es mediante un mapa europeo. En la Figura 1 se muestra la distribución del ratio «electricidad-gas» para 2025.

La primera lectura es clara: Europa no presenta un comportamiento homogéneo. Se observan países con ratios relativamente bajos, especialmente en la región nórdica, y otros con ratios significativamente más elevados, como Reino Unido o algunos países del sur y este de Europa.
La media de la Unión Europea en 2025 se sitúa en torno a 2,96, lo que ya ofrece una referencia útil para interpretar la posición relativa de cada país. Países como Suecia o Finlandia presentan valores claramente inferiores, lo que sugiere un entorno más favorable para la electrificación. En cambio, valores altos como los observados en Reino Unido, Italia o Grecia indican que, en esos contextos, la competitividad económica de soluciones eléctricas depende todavía más de alcanzar rendimientos elevados.
Una tabla para ver la evolución con más detalle
Aunque en la figura 1 se muestra un vistazo global, la evolución cuenta otra parte de la historia. Por esto, en la figura 2 se incluyen cinco casos de países con perfiles muy distintos, además, del valor medio de la Unión Europea, se recoge los años 2007, 2015, 2025 y una prolongación de la tendencia a 2035.

En la tabla, el sombreado verde marca los casos en los que, asumiendo un COP medio de 3 para la HP y una eficiencia de caldera de 0,9, el contexto de precios es más favorable para una HP que para una caldera de gas, es decir cuando el ratio «electricidad-gas» es menor o igual que 3/0,9, aproximadamente 3,33, sin considerar inversión ni operación.
¿Qué tendencias se aprecian en los resultados?
A partir de la serie histórica se pueden extraer varias observaciones interesantes. En primer lugar, el ratio no ha sido estable en el tiempo. La evolución entre 2007 y 2025 muestra una volatilidad significativa, lo que confirma que el contexto de mercado puede cambiar de forma importante y afectar directamente a la viabilidad económica de tecnologías electrificadas.
En segundo lugar, el mapa de 2025 confirma una fuerte diferenciación regional. El norte de Europa presenta en general ratios más bajos, mientras que otros países mantienen relaciones más tensionadas entre precio eléctrico y precio del gas. Esto significa que una misma solución tecnológica no parte del mismo escenario económico en todos los países.
En tercer lugar, la comparación entre países deja claro que el ratio puede utilizarse como una herramienta de lectura rápida para identificar dónde determinadas soluciones, como las bombas de calor industriales, podrían encontrar una entrada de mercado más favorable. Por último, el valor mostrado para 2035 no debe interpretarse como una predicción. Es una prolongación simple de la tendencia observada en la serie histórica, incluida solo para facilitar la lectura y abrir la discusión sobre posibles trayectorias. Aun así, pueden ser muy útiles para abrir la discusión sobre cómo podrían evolucionar las condiciones de mercado y qué implicaciones tendría eso para la explotación futura de tecnologías de calor limpio.
Conexión con PUSH2HEAT, por qué esto nos interesa en el proyecto
En PUSH2HEAT, CARTIF trabaja en el análisis y preparación de rutas de explotación y adopción de soluciones para descarbonizar el calor, con un foco claro en el entorno industrial y en cómo llevar tecnologías a mercado con criterios realistas.
Uno de los objetivos del proyecto es que las soluciones no se queden en “algo que funciona”, sino que tengan sentido en escenarios reales, con señales de mercado, restricciones operativas y necesidades de replicabilidad. En ese marco, el ratio electricidad, gas es una pieza sencilla pero muy práctica para contextualizar oportunidades por región, y para apoyar mensajes de explotación con una base cuantitativa fácil de comunicar.
1 https://ec.europa.eu/eurostat
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